Ilche es cabecera municipal de los núcleos de Fornillos, Monesma, Morilla, Permisán y Odina, que se extienden por una gran llanura agrícola, tradicionalmente cerealista y recientemente transformada por la introducción de regadío.
Ilche
La iglesia de San Juan Bautista fue construida en el siglo XVIII. Los vecinos, con su esfuerzo y tras haber quedado arruinada, volvieron a cubrir la nave en fechas recientes con una techumbre plana.
En sus proximidades se encuentran los restos del Castillo medieval de Gramapán. La parte más alta del cerro donde se asienta, se trabajó para acentuar su verticalidad y que sirviera como defensa. Quedan restos de una torre realizada con grandes sillares y dos aspilleras.
Ilche celebra sus fiestas por San Cosme y San Damián, el 26 de septiembre.
Monesma de San Juan
La iglesia románica de la Inmaculada fue erigida en el siglo XII. En el exterior del ábside destacan los canecillos moldurados y una ventana decorada con doble arquivolta.
El pozo fuente de la Cabañera mana con regularidad gracias a tres galerías excavadas en la roca por las que se filtra el agua. Junto a él hubo un abrevadero, hoy desaparecido, en el que se detenían a beber los rebaños que frecuentaban la cabañera.
Celebra sus fiestas en honor a Santiago Apóstol, en julio.
Permisán
En un extremo de la población se encuentra el Palacio fortificado de los Condes de Fuentes, integrado por dos volúmenes: uno fue usado como vivienda, mientras que la torre se usó con finalidad defensiva.
La iglesia de Nuestra señora de los Ángeles está adosada a la casa fuerte, de la que es contemporánea.
Morilla

Junto a la plaza, situada en el centro de la población, se encuentra la iglesia parroquial de San Andrés, construida con sillares de piedra y con tapial en el siglo XVII.
Celebra sus fiestas por San Andrés, el 30 de noviembre.
Fornillos de Ilche
El edificio más destacado es la iglesia de San Miguel, construida entre los siglos XII y XVIII. Las marcas de cantero y la bóveda de cañón que cubre su nave única testimonian el origen medieval de este templo, que sufriría una profunda transformación a comienzos del siglo XVII: construcción de varias capillas y de una torre a los pies, dotada de garitas para "esconjurar" las tormentas.
En el siglo XVIII se enriquecería con una nueva capilla decorada con ricas yeserías; se reformarían el atrio y la portada exterior.
Sobre un afloramiento rocoso, conocida como Piedra de la Magdalena, se encuentran los escasos restos de la que fue un conjunto religioso militar medieval: un aljibe, dos tramos de escaleras talladas en la roca, un pasadizo abierto en la piedra y el basamento de una construcción.
Celebra sus fiestas en honor a la Magdalena, el 22 de julio.
